Investigaciones recientes muestran que el Trastorno del Espectro Autista (TEA) no tiene una causa única, sino que surge de la interacción entre genética, neurodesarrollo y factores ambientales. Conoce qué elementos ambientales podrían aumentar el riesgo y qué dice la evidencia científica actual.
El TEA es una condición del neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y la forma en que las personas perciben el mundo. Aunque la investigación científica ha avanzado de manera importante, todavía no existe una causa única que explique por qué algunas personas desarrollan TEA. Hoy, la evidencia apunta a una combinación de factores genéticos, biológicos y ambientales que influyen en su aparición. En esta nota revisamos los factores ambientales más estudiados y cómo influyen en el neurodesarrollo.
Factores ambientales que pueden influir en el desarrollo del TEA
De acuerdo con el National Institute of Environmental Health Sciences (NIEHS) de Estados Unidos, ciertos eventos o exposiciones ocurridos antes o durante el nacimiento pueden aumentar la probabilidad de que un niño presente TEA. Entre los factores más reconocidos se encuentran:
- Edad avanzada de los padres al momento de la concepción.
- Exposición a contaminación del aire o pesticidas en etapas previas o durante el embarazo.
- Enfermedades maternas, como obesidad, diabetes o trastornos autoinmunes.
- Prematuridad extrema o bajo peso al nacer.
- Complicaciones en el parto, especialmente aquellas que provocan falta de oxígeno en el cerebro del recién nacido.
Estos factores no determinan que un niño tendrá autismo, pero sí pueden aumentar el riesgo cuando se combinan con factores genéticos u otros elementos biológicos.

TEA y la evidencia científica: nutrición y exposición a sustancias
La ciencia también ha investigado cómo el rol de la nutrición y la exposición a sustancias químicas durante la gestación pueden aumentar el riesgo de TEA. Según la Revista de la Facultad de Medicina de México (2022), diversos estudios epidemiológicos han identificado que algunos nutrientes, toxinas y fármacos pueden influir en el neurodesarrollo fetal.
Entre los hallazgos más relevantes se encuentran:
- Ingesta insuficiente de folatos (vitamina B9), asociada a problemas en el desarrollo neurológico.
- Consumo excesivo de ácido fólico, que podría aumentar el riesgo de TEA en algunos casos.
- Exposición a toxinas ambientales o ciertos medicamentos, que pueden interferir en procesos clave del neurodesarrollo.
Estos resultados subrayan la importancia de un equilibrio nutricional adecuado durante el embarazo y de un seguimiento clínico que evalúe riesgos y necesidades específicas de cada gestante.

Los diferentes factores que influyen en la aparición de TEA
Los expertos coinciden en que el autismo no tiene una sola causa. Por el contrario, se trata de un fenómeno multifactorial en el que interactúan:
- Factores genéticos.
- Aspectos inmunológicos.
- Eventos perinatales.
- Procesos del neurodesarrollo.
- Influencias ambientales.
La presencia de uno o varios de estos elementos no significa que un niño desarrollará TEA, pero sí puede aumentar la probabilidad cuando existe una interacción entre predisposición genética y ambiente. La psicóloga Tamara Cabrera señala que habitualmente se suele ver un factor genético en los casos TEA, donde alguno de los padres presenta un rasgo del espectro autista.

Comprender los factores ambientales asociados al TEA es clave para mejorar la prevención, fortalecer el diagnóstico temprano y acompañar a las familias con información. Gracias a los avances de la ciencia y el descubrimiento de los muchos factores que influyen en la aparición del espectro, se abren puertas a mejores estrategias de salud pública, educación y apoyo integral, puntos que propone la Ley TEA para el desarrollo de las personas con autismo.





Deja una respuesta